Educación financiera casera en los primeros años

Cuando nacemos nuestros deseos coinciden con nuestras necesidades. Por eso, se recomienda criar a demanda, porque un bebé que pide alimento, agua, contacto con otro ser humano y esas cosas básicas que ellos piden, realmente expresa una necesidad perentoria que debería ser satisfecha lo antes posible.

El problema se puede presentar cuando lo que empieza a manifestar el bebé (o el niño, quizá puede ser este el hito que marca la diferencia) no son necesidades sino deseos, más o menos concretos, o directamente caprichos. ¿Qué ocurre si se le siguen satisfaciendo a demanda? ¿Puede entender que sus deseos son órdenes para nosotros? ¿Podemos ayudarle tan pronto a distinguir un deseo de una necesidad? Puedo recordar tres casos de gente que conozco que de adultos no saben distinguir un deseo de una necesidad, y ya que lo pienso, podría ser una buena explicación para los problemas que tienen.

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A partir de los 2 años podemos enseñar a los niños a distinguir las cosas que compramos porque queremos, porque las deseamos, de aquellas que compramos por necesidad. No, la cocacola no es una necesidad. La leche, sí. Con esta distinción tan básica y aparentemente clara forjaremos la base de su habilidad financiera. Mis hijos mayores, de 4 y  7 años, ya saben distinguir sus deseos de sus necesidades, o al menos, que yo no les trato de la misma forma cuando piden algo necesario o cuando piden un capricho. Hay zonas oscuras, por supuesto, y depende de la frugalidad o el hedonismo con el que vivamos consideraremos unas cosas necesidades o no, pero sin entrar en matices, hay ejemplos muy claros que son los que debemos usar con los niños.

Es conveniente también hacerles entender que es importante no desperdiciar el dinero. Que el dinero se acaba, si no generamos más (no sale de una máquina simplemente, antes lo hemos metido allí). Que antes de gastarlo podríamos pensar cómo ganar más para poder volver a tenerlo. Desde los dos años se les puede enseñar monedas y billetes y mostrarles las diferencias de tamaño y de color.

A partir de los 3 años nos pueden ayudar a hacer la lista de la compra, y a seguirla en la tienda. Si aún no sabe leer, se le puede ayudar con dibujos, o hacer una galería de fotos en el móvil y que él la vaya verificando en el supermercado. Además de mostrarles cómo evitar la compra impulsiva, los pequeños agradecen cualquier oportunidad de sentirse responsables de algo. Siempre que puedo les dejo la tarjeta o dinero para que paguen ellos, les aviso del cambio que les tienen que dar, y ponen cara de mayores y de importantes: les encanta.

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Podemos llamar su atención sobre las cosas caras y baratas, como un primer paso para la racionalidad a la hora de usar el dinero. Que nos ayuden a buscar la mejor oferta. Vamos a comparar precios. Un comentario como «Qué baratos están aquí los gusanitos, en el otro kiosco están más caros, aquí podemos comprar más con el mismo dinero» los deja pensando. «Quizá te gusten más los del otro kiosco, pero puedes elegir si los quieres más buenos o quieres más cantidad». ¿Parece pesetero? La educación es frustración; cuanto antes les enseñemos a renunciar a unas cosas para conseguir otras, mejor (no me refiero a que no se pueda tener todo – mensaje negativo-, sino a la visualización de alternativas).

A partir de los 4 años podemos empezar a darles una pequeña paga semanal. Yo a los míos les doy un euro religiosamente los domingos, y les dejo elegir en qué se lo quieren gastar, aunque todas las semanas les aconsejo que lo guarden todo o al menos una parte en su hucha, para poder comprar algo más grande más adelante. A veces lo gastan todo, a veces tienen pensado en qué lo van a gastar antes de que les de su euro (como si pudieran comprar a crédito jeje), pero cada vez más a menudo lo atesoran hasta que lo meten en su hucha para ahorrarlo (tienen una competición para ser el primero en tener una tablet).

Aprender a manejar el dinero lleva tiempo y esfuerzo, no hay que desanimarse si «fallan». Estos pequeños errores pueden servirles de pequeños escarmientos y evitarles otros más graves en el futuro. Como no reciben nada más que el euro (estoy atenta a no comprarles nada mientras están en el proceso de «invertir sus caudales»), saben que si lo gastan no tienen más hasta el siguiente domingo.

Y sobre todo hay que insistir, insistir, insistir y repetir las ideas para que vayan empapándose, a veces parece que no son lo suficientemente maduros para entender algunas cosas pero a base de repetirlas las fijan. También es fundamental mantener una actitud positiva hacia el dinero y llevar cuidado con los comentarios que hacemos sobre él, no olvidemos que la principal vía de aprendizaje infantil es el modelado por imitación.

Librarse de las deudas es saludable

Hoy te traigo una buena noticia – te vas a librar de tus deudas. Lo que no sé decirte es cuándo. ¿Dentro de 10 años, 20 años, o 2 años? Seguro que no te gusta pagar tantísimo dinero para sufragar los intereses de tus deudas, pero es tentador olvidar esas cifras y disfrutar del dinero ahora aunque esto signifique pagar mucho más en el futuro.

Por ejemplo, un pŕestamo de 60.000 euros a 15 años al 4%, tiene inicialmente unos recibos compuestos por unos 240 euros de capital, y 200 euros de intereses. El peso del interés en el recibo va bajando pero hasta los 10 años no llega a «pesar» 100 euros. En total, cerca de 20.000 euros de intereses. Amortizar 5000 euros en este caso, manteniendo la cuota (que siempre interesa más que mantener el plazo) nos rebajaría el tiempo de 15 años a 13,4, es decir, unos 19 meses, lo que nos supone un ahorro en intereses que no estamos pagando de 3800 euros (¡a ver qué inversión tiene este ROI!).

El ABC de amortizar anticipadamente

Veamos algunos principios básicos de las deudas para ayudarnos a decirles adiós antes de 10 o 20 años, o por toda la eternidad que es como los bancos querrían que tuviésemos el plazo de los préstamos. Hablamos de la «deuda mala» o deuda que nos supone unos gastos excesivos y no nos reporta ningún beneficio, como podría ser el caso del apalancamiento financiero y otros.

En primer lugar hay que entender la mecánica y la psicología de amortizar deuda anticipadamente y sacarles partido para recortar años e incluso décadas de nuestro estudiado (por el banco) cuadro de amortización. Necesitamos una razón para quitarnos las deudas, y no vale cualquiera: debe estar alineada con tus prioridades y con tus valores para que funcione. Es similar a lo que ocurre con apuntarse al gimnasio. El mero propósito no basta, es necesario tener una buena razón para ir. Si la única razón que tienes es ahorrar más dinero cada mes (que no es una mala razón, la verdad), es muy difícil mantener la disciplina.

Encontrar una buena razón

Tiene que ser una razón más del tipo: quiero hacer un máster dentro de dos años y necesito 7000 euros para entonces (porque me lo financian pero al 15% de interés); quiero dejar de trabajar y dedicarme a pasar tiempo con mis hijos; quiero casarme y empezar una vida en común sin deudas. ¡Yo te doy ideas! Pero tú eres el que debe analizar las razones por las que no está dispuesto a pagar un 50%, 60%, 30% o lo que sea que pagues del recibo de tu préstamo en intereses para el banco. Merece la pena sentarse media hora y pensar en una buena razón concreta, normalmente aparecen tres o cuatro que nos motivarán para conseguir este objetivo.

La hora de la verdad

En segundo lugar, llega la hora de las preguntas con respuesta sincera. ¿Cuánto dinero debo actualmente? ¿A quién se lo debo? ¿Qué tipo de interés estoy pagando? ¿Cuánto dedico de mis ingresos a los gastos fijos y a los intereses de mis deudas? ¿Cuál me interesa pagar antes? ¿Dónde estoy dispuesto a recortar? ¡Saca un lapicillo y a escribir!

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Existen diversas estrategias para afrontar las deudas (esto es un futuro post), pero básicamente, y sin quebrantar el principio del fondo de emergencias, se trata de dedicar cada céntimo que tengamos a amortizar deuda, cuanto antes mejor. Lo más sencillo es aumentar los ingresos (¿un segundo trabajo?, ¿vender eso que tú sabes?) pero también es posible disminuir los gastos variables que tengamos para dedicar ese dinerillo a nuestra meta. Unas vacaciones más austeras, un rediseño del menú semanal, quitarse el canal plus y hacerse el carnet de la biblioteca aunque sea temporalmente…

Sea tu oráculo la mesura

Inspirándonos en esta cita de Tales de Mileto podemos descubrir las maravillas de la sobriedad y sus balsámicos efectos sobre el alma humana. Aquí tienen cabida tanto esos truquillos peseteros como amagar con un cambio de compañía telefónica para que nos rebajen las tarifas (y otros conocidos métodos lonchafinistas), invertir en bombillas led, y negarnos a comprar ropa hasta que nos deshagamos de toda la que tenemos, como el cambio de hábitos que nos pueden incluso mejorar la salud: dejar el coche y caminar o cambiarlo por una bici o el transporte público, salir al monte o al mar en lugar de visitar centros comerciales, cambiar el golf o la vela por salir a correr, o dejar de comer en restaurantes y pasarse a la comida casera. Vamos, ¡que librarse de las deudas además de barato es saludable!

Las cuatro formas de usar el dinero

Independientemente de cómo se consiga el dinero, a la hora de emplearlo existen cuatro maneras que debemos explicar a los niños. Tradicionalmente se ha enseñado a los niños, en el mejor de los casos,  que deben ahorrar (¿quién no tenía una hucha de la caja de ahorros local en su infancia?). En realidad, se pueden hacer más cosas con el dinero, y es importante que los niños sean conscientes de cuáles son estas formas (y a los adultos tampoco nos viene mal, la verdad).

Una vez que tenemos dinero en nuestra mano, podemos hacer cuatro cosas con él:

  • 1. GASTARLO – Dentro de esta modalidad de empleo del dinero, habría que hacer hincapié en la planificación, el consumo y el consumismo, el manejo de efectivo y las tarjetas de crédito, los pagos aplazados, la comparativa entre productos y servicios, la diferencia entre necesidad y capricho, etc.
  • 2. DARLO – Relacionado con los valores de generosidad y la solidaridad, habría que insistir en la bondad de permitir que el dinero fluya, haciendo el bien a otras personas, empleándolo para causas con las que nos sintamos conectados.
  • 3. AHORRARLO – Desde la hucha cerdito hasta la previsión de necesidades futuras, la importancia de disponer de recursos con una finalidad.
  • 4. INVERTIRLO – Transmitirles la noción de que el dinero puede trabajar para nosotros, explicarles los conceptos de interés, plazo y rendimiento, preparándolos para administrar los recursos de forma eficiente en las distintas opciones de inversión existentes, iniciarlos en la mentalidad empresarial.

Young Business Talents 2012

Alumnos de más de 140 colegios españoles participarán a partir de noviembre en el ‘Young Business Talent‘, un concurso de ‘gestión empresarial’ a través de un simulador, organizado por Beiesdorf-Nivea y la empresa tecnológica Praxis MMT.

El periodo de inscripción finaliza el próximo 31 de octubre, fecha tras la que tendrán lugar las competiciones regionales. Los equipos ganadores de cada comunidad participarán en la final, que se celebrará en Madrid el próximo año, para convertirse en «los mejores empresarios virtuales de España», y obtener alguno de los premios, valorados en 21.000 euros, según han informado ambas entidades.

El proyecto ha sido concebido, según sus creadores, como una herramienta que facilite al profesorado la enseñanza de gestión empresarial sin los riesgos de una empresa real. Además, pretende orientar a los alumnos en la elección de su futuro profesional durante los últimos años del periodo escolar; una decisión que, según ambas entidades, el 30 por ciento del alumnado no tiene clara.

En este sentido, el director de Praxis MMT, Mario Martínez, ha explicado que el simulador diseñado por su compañía es una «magnífica herramienta» para llevar a la práctica la teoría aprendida en el aula.

Por otra parte, los organizadores del concurso han asegurado que la iniciativa contribuye a crear «futuros emprendedores» a través del ejercicio, en el que deberán tomar decisiones sobre producción, finanzas, recursos
humanos y marketing.