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Ontogénesis y filogénesis del lenguaje

En La Mente Absorbente, Maria Montessori introduce uno de los conceptos más darwinianos y que mejor se ajustan a la teoría de la evolución: las fases sucesivas del desarrollo embrional se repiten en todos los animales y en el hombre. Es decir, que la evolución de un solo ser desde su concepción a su madurez (ontogénesis) refleja la evolución de su especie desde su aparición hasta el momento presente (filogénesis).

 

Por ejemplo, el volvox se detiene en la fase de la esférula y permanece como una pequeña bola vacía porque su estadio de evolución es muy bajo. En el hombre, el camino que sigue la biología desde el nacimiento, el desarrollo del lenguaje, del caminar, la adquisición de habilidades cognitivas, etc. tiene su correspondencia con los estadios que ha atravesado el hombre desde que comenzó su evolución: primero reptó, se puso a cuatro patas, se irguió para comenzar la bipedestación, comenzó a balbucear, a hablar, a contar, logró el dominio de la mano para utilizar herramientas, socializó… en los mismos momentos en que lo hace un niño.

Silvana Montanaro, en Un Ser Humano, dice: ” La educación que es concebida como una ayuda a la vida debe estar siempre en armonía con nuestro pasado y  mirar hacia el futuro. Nosotros hemos sido insertados en el gigantesco experimento de la vida llamado evolución, que ha durado alrededor de 5000 millones de años. Toda esta historia se reproduce en el desarrollo individual; la ontogénesis recapitula la filogénesis.”

De la misma manera que el concepto funciona con la biología, podemos tener la intuición de trasladarla a la cultura. En la evolución del lenguaje en la historia de la Humanidad se han debido dar todas las etapas de la evolución del lenguaje que podemos observar en el niño. Entonces, conocer la historia de la lengua nos puede servir para predecir y apoyar el desarrollo del lenguaje en un niño.

Breve historia del lenguaje humano

Comunicarse es una de las tendencias humanas y su despegue desde los niveles de comunicación animal debió producirse cuando el hombre comenzó a través de dibujos, pictogramas y pinturas.

Más tarde estos dibujos comenzaron a convertirse en símbolos, que llamamos ideogramas. Los ideogramas pasaron a conceptualizarse como palabras, que se descomponían en letras, surgieron las vocales, se inventó un símbolo para cada sonido, se creó un alfabeto y todo el sistema de lectoescritura tal como lo conocemos hoy. El lenguaje se desarrolló hace cientos de miles de años pero cambia en cada generación. El lenguaje es patrimonio de la inteligencia colectiva.

“I miss the good old days when all we had to worry about was nouns and verbs.”

El lenguaje en el aula Montessori

Desde el nacimiento, el niño absorbe la lengua de su cultura. El lenguaje oral se construye por imitación y los primeros gritos y balbuceos (similares a los de sus antepasados prehistóricos) se convierten en balbuceos, silabeos, sustantivación, descubrimiento de los pronombres, de los verbos que encuadran acciones, del tiempo verbal, etc. El niño habla con soltura y al entrar en el aula de 3 años puede comenzar la consolidación del lenguaje oral y comenzar a explorar las formas escritas del lenguaje.

La lengua es esencial en el proceso de pensamiento. El niño es continuamente escuchado y se le habla mucho en el aula, cuidando por parte del guía el modelado y la entonación, articulación, enunciación, puntuación, normas de cortesía, etc. El niño escucha, como en las tribus ancestrales, cuentos e historias y diferentes usos del lenguaje.

Pero es la mano el instrumento de la inteligencia. Debe desarrollar la fuerza en los juegos motores de la mano, a través de las actividades de vida práctica y del manejo de los resaques metálicos, fortaleciendo y asegurando el éxito cuando llegue el momento.

Comienza a asociar los fonemas y sonidos de la lengua, aislándolos en los juegos de sonidos, para más tarde con las letras de lija y el alfabeto móvil, convertirlos en los símbolos que podrá usar para escribir. Igualmente el hombre que se asomaba al precipicio de la historia, comenzó primero a registrar escritos para poder después leerlos. Lógicamente, la escritura precedió a la lectura en la filogénesis y la norma se cumple para la ontogénesis.

Practicing With A Salt Tray!

"Practicing her sight words with a salt tray! 👆This is one of my very favorite ways to have kids practice their printing, sight words, and spelling words. It's waaaaay more fun than having to use a pencil and paper, fixing mistakes is a breeze {fun even – shake, shake, shake!} so it takes away a lot of the anxiety that comes with potentially making a mistake and the frustration that comes with constantly having to erase, and it's a sensory-filled process, which adds interest and holds kids' attention."For our best love stories, subscribe to our free email newsletter: http://bit.ly/29l733Q#LoveWhatMattersCredit: Mama. Papa. Bubba. Blog

Publicado por Love What Matters en Miércoles, 8 de marzo de 2017

Todo el desarrollo cultural de las lenguas, los juegos del lenguaje, la literatura, el teatro, etc. se produce posteriormente, una vez que el dominio sobre la lengua es total. El desarrollo de la gramática comienza en la casa de niños, pero es a nivel sensorial y oral, la consolidación se produce en Taller, al igual que la sintaxis.

Las reuniones personales en Primaria

La libertad de elección de trabajos del alumno en el aula Montessori suscita varias cuestiones recurrentes, la más frecuente es qué ocurre si el niño no se dirige a un área en particular, cómo se puede asegurar que se cumple el curriculum. ¿Cómo controlamos a un alumno libre?

Pues se hace a través de las reuniones/entrevistas/conversaciones personales.

En algún aula (sobre todo en upper elementary) he observado que se llevan a cabo tal y como se hacen las reuniones en las empresas: hasta existe un calendario previo de reuniones, que pueden ser diarias, semanales, o ambas (con distinta duración e intensidad). Incluso en los alumnos que llevan más retraso en algún área, por cualquier razón, se logran “compromisos” o “metas” para asegurarnos de que no se produzcan vacíos en el temario. Creo que una de esta reuniones “formales” cada dos semanas es imprescindible para llevar la gestión de la clase en general y de cada uno de los alumnos con minuciosidad.

También ocurre que otras veces, estas “entrevistas” se pueden llevar de forma que el propio alumno no se da cuenta de que se trata de una reunión, ya que toma la forma de una conversación “informal” mientras busca su siguiente trabajo, o está dando tumbos por el aula observando a los demás, o resuelve alguna otra cuestión con la guía.

Leí hace poco que Amancio Ortega practica con sus empleados los encuentros de dos minutos de pie, que no tiene despacho propio, y que no le gustan mucho las salas de reuniones. Me parece una buenísima idea que cultivemos un estilo de comunicación que no caiga en las pérdidas de tiempo que se experimentan en las reuniones típicas de equipo, e incluso promovería las reuniones caminando, “walk and talk” peripatético y productivo.

Esta modalidad de entrevista “aquí te pillo, aquí te mato”, entonces, la aprovechamos para echar un vistazo al diario, preguntar en qué está trabajando, si ha trabajado en lo que (en otro momento) nos dijo que pensaba hacerlo, si necesita algún apoyo, si sabe que otro alumno está interesado en una cosa similar, o que el año anterior realizó tal trabajo sobre ese tema… Esto puede ocurrir dos o tres veces al día o más esporádicamente.

Es importante que la guía lleve un seguimiento escrito de estas reuniones, sean del tipo que sean, y siempre que se extraiga información relevante para el seguimiento académico. Con algunos alumnos mayores o especialmente motivados y responsables no es necesario tener una regularidad intensa, y a ellos se puede ofrecer que soliciten la entrevista en caso de necesitarla. Normalmente tendrán ganas de compartir su trabajo con la guía y mostrar lo responsables que son, y por eso resulta necesario hacer las entrevistas de modo que no sean percibidas como un mecanismo de control que pueda perturbar la motivación intrínseca.

Para que no haya malentendidos, podemos hacer una presentación colectiva de cómo y cuándo son las entrevistas, qué esperamos de ellas, cómo organizar el diario y los trabajos que se quieran mostrar para optimizar el tiempo de la reunión… Podemos colocar junto a la mesa de la guía una lista de alumnos y fechas de reuniones, y una lista de asuntos que se tratan en la reunión, para que puedan prepararsela, por ejemplo:

  • Uso del diario y gestión del tiempo – ¿se cubren todas las áreas?
  • Lista de tareas realizadas/a medias/pendientes – lista de presentaciones recibidas/dadas
  • Calidad y cantidad del trabajo
  • Necesidades, bloqueos, logros, etc.

Además de la gestión del aula, el principal objetivo de las reuniones es la autoevaluación del alumno, permitiéndole observar metacognitivamente sus propios procesos de aprendizaje, y adoptar medidas correctoras a las posibles desviaciones, encontrando soluciones, guiando hacia el convencimiento de lo bueno que es su trabajo si lo realiza con esmero, y siempre desde el respeto y la sugerencia, nunca imponiendo metas u objetivos.

El diario del alumno en primaria

Es difícil entender cómo podemos prescindir de los libros de texto, las lecciones magistrales y los exámenes continuos (que no es lo mismo que la evaluación continua) en el aula Montessori de primaria, sin explicar cuáles son las herramientas de que dispone el alumno y le permiten seguir su propio ritmo individual y cultivar su motivacion intrínseca hacia el trabajo autónomo.

En primer lugar, el alumno lleva un diario. Aparte de tener un álbum propio donde va archivando sus trabajos “con producto”, organizado por áreas (geometría es la más esencial, después lenguaje, aritmética, idiomas, ciencias…) y un índice de vocabulario personal, el alumno recoge en su diario la actividad que desarrolla cada día. No se trata de una agenda donde se planifica el trabajo, o de una reflexión personal sobre lo que ha pasado en el aula durante el día.

El diario es un log en el que el alumno va apuntando las presentaciones que recibe, las actividades en que participa y el trabajo que realiza, de igual manera que el guía irá registrando este trabajo en sus registros, pero de forma mucho más personal. Se registra: fecha, hora de comienzo, hora de fin, título o tema de la presentación o actividad, y detalles que puedan ayudar a “cuantificar, especificar, clarificar y embellecer”, como tickets en el caso de salidas (going-outs), tarjetas de contactos, ilustraciones, etc.

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¿Cuál es el propósito de este diario? Existen varias razones por las que se convierte en una potente herramienta de aula: practicar el manejo del tiempo (registro horario, diario, semanal…), practicar la escritura cursiva, la lectura, hacerse consciente de sus propios avances y metas, desarrollar un hábito organizativo, la responsabilidad, e incluso, la personalización artística si se propone que el propio alumno diseñe su diario. Por otra parte, a la guía le puede servir para detectar patrones que en su propio registro no sean evidentes, y equilibrar las áreas.

Por supuesto los niños no realizan la tarea de llevar un registro diario de la propia actividad a la perfección de forma espontánea; hay que hacer una presentación del diario, y recordar esta responsabilidad a menudo si es necesario. Es una lección típica del primer día de clase en primaria.

Sobre todo es efectivo el modelado, y que el guía tenga un precioso, cuidado y siempre actualizado diario en el que se registra ante los niños la lección que se ha dado con los detalles (fecha, hora, asistentes, algún dibujo) y básicamente lo que ha sucedido durante el día.

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Se debe ir comprobando que el uso del diario es efectivo, sobre todo al principio, y que cumple sus propósitos. Se puede hacer en los descansos, sin que el niño esté presente, o de manera respetuosa podemos preguntar al alumno si nos permite mirar su diario, y comprobar si ha registrado toda la actividad, para darle importancia, y preguntándole por ejemplo ¿Cuál es la actividad más interesante que has hecho esta semana? ¿Has hecho algún descubrimiento? ¿Qué es lo último que has hecho en biología? ¿Tienes alguna actividad los últimos días con compañeros? ¿Qué hiciste el lunes por la mañana? Existe otra modalidad, en la que uno de los puntos de la asamblea es traer preparados los diarios y compartir lo que se ha hecho con la comunidad.

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Importancia del número 3 en el aula Montessori

En toda la filosofía Montessori el número 3 tiene una importancia vital, desde el principio, al estar basado el método en el triángulo Niño – Guía -Ambiente preparado. Asimismo, cualquier aspecto del aprendizaje podemos descomponerlo en la triada mano-mente-corazón: por ejemplo, la lectoescritura desarrolla primero la mano (habilidades motoras gruesas y finas, se trabaja la pinza, la coordinación mano-ojo), por otra parte la mente (reconocimiento de letras de forma sensorial, después espacial y por último abstracta, codificación y descodificación del alfabeto, combinación de letras…) y simultáneamente, el corazón (interés por la lectura, respeto por el trabajo de las generaciones anteriores, amor por la transmisión del conocimiento y de la historia, etc.). Luego se producirá la esperada explosión de la escritura que unificará todos los esfuerzos de forma espontánea.

Triada 1
Triada 1

Además, dentro de cada “unidad” de aprendizaje podemos encontrar tres modalidades de aproximación progresiva: la primera, partiendo siempre de lo concreto y manipulativo (si seguimos con el ejemplo de la lectoescritura, las letras de lija), luego un paso a la abstracción (el alfabeto móvil, la imprenta), y por último la abstracción (de-codificación del alfabeto).

Pero además, de forma tangible, encontramos en el aula Montessori el número 3 en múltiples elementos, que de hecho, pueden permitirnos diferenciar una auténtica aula Montessori de una que no lo sea. Estos elementos son:

Grupos de tres años en el aula: Típicamente, 0-3, 3-6, 6-9 y 9-12. La razón principal es que el carácter progresivo de los materiales capturan la atención característica de cada etapa, entrelazándose y siendo usados con distinta complejidad. Tiene que ver también con no segregar a los niños por el hecho de haber cumplido años tal fecha, sino con su nivel madurativo real en cada área. Un ejemplo es que los niños de 3 años de una aula usarán los sólidos geométricos para construir, los de 4 para ponerles sus nombres geométricos, y los de 5 para relacionarlos con sus semejantes en 2D (pirámide-triángulo, cubo-cuadrado),etc. La segunda razón, no menos importante, es que los niños más pequeños a aprender de los más maduros, que ayudan y asisten a los menores en su misma aula cuando tienen dudas, asentando así su propio conocimiento y modelando conductas de colaboración, responsabilidad, comunicación, liderazgo y confianza.

La lección de 3 períodos: La introducción del lenguaje en un aula Montessori se produce a través de la lección de 3 períodos (o de 3 tiempos). En una triada de objetos (tres letras, tres colores) primero se nombran los objetos, señalándolos. En el segundo tiempo, se usa el lenguaje para lograr relaciones de calidad en la memoria (por ejemplo, “señálame el rojo”, “por favor, mueve el verde”), y finalmente, se comprueba la adquisición del vocabulario pidiéndole al niño que nos diga cuál es cada uno de los objetos.

El ciclo de trabajo de 3 horas: La Dra. Montessori descubrió en sus investigaciones que el período óptimo de trabajo para un niño es un ciclo ininterrumpido de 3 horas. Parece ser que es mejor que se produzca por las mañanas, con una selección libre de materiales, interacción social, etc.

3 musas
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Visita a la Casa dei Bambini de Roma y la Explosión de la Escritura

Maria Montessori abrió su Casa dei Bambini el 6 de enero de 1907 en la calle Via dei Marsi del barrio obrero de nueva construcción de San Lorenzo, en Roma.

Ahora es un barrio universitario, al lado de la elefantiásica estación de Termini. Aquí es donde nació la pedagogía científica: con un grupo de entre 50 y 60 niños de 3 a 6 años, que en esa época no se escolarizaban en Italia, que ella accedió a “cuidar” para que no destrozaran el barrio mientras sus padres trabajaban (eufemísticamente, a petición del ministro de educación).

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Aún sigue funcionando como Escuela Infantil, está reconocido como lugar histórico por el Ayuntamiento de Roma (tienen unos paneles con datos y planos en la entrada, algo más modestos que los del Coliseo) y supongo que recibe la visita cada año de algunas decenas de “groupies” como yo, que van de peregrinaje espiritual.

El significado simbólico de la Casa dei Bambini es muy profundo para mi. Situémonos en el contexto: una sociedad con grandes diferencias económicas y culturales, que entraba en la industrialización en un ambiente prebélico, en la que el analfabetismo era mayoritario y la prioridad para gran parte de la población era subsistir  y esquivar la miseria. Con estos mimbres, llega una señora, experimenta un poco con unos cuantos niños pobres, y de repente estos se ponen a escribir y a leer como locos, antes de los 6 años. Para asombro (y escándalo) del mundo mundial. Es decir, dar a estas personas lo que necesitaban en ese momento hubiera sido ya un logro digno de elogio histórico, pero Montessori hizo algo mucho más sorprendente: convirtió a unos hambrientos en gourmets. No les dio pescado ni les enseñó a pescar, les convirtió en diferenciadores de beluga, osetra y sevruga.

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Por supuesto, el objetivo de la doctora no era que los niños aprendieran a escribir, mucho menos a edad tan temprana, mucho menos para conmocionar al mundo. Pero se propuso desarrollar las condiciones para que más tarde los niños pudieran escribir y leer sin problemas, en tres ámbitos (como es usual): la mano, la mente y el corazón. Para la mano, diseñó varias actividades para fortalecer la musculatura implicada en la escritura (la pinza, batir metales) y los sentidos lectoescritores (letras de lija, sonidos). Para la mente, introdujo el paso a la abstracción con el alfabeto móvil y las cajas de objetos, los comandos, las series clasificadas y todo el material propiamente de lengua (a mi me gusta especialmente el ambiente preparado en miniatura, ese prototipo de los SIMS). Y para el corazón, les leía incansablemente (puedo imaginarme su estilo teatrero, haciendo lectura interpretada), espoleaba su interés dejándoles mensajes escritos en la pizarra (tipo “Si puedes leer esto, ven y dame un beso”) y, bueno, toda ella era un modelo de lo que una persona instruida y culta supone. En un momento dado, el adecuado para cada uno, y con estas condiciones de preescritura, el niño cogía un palito y sobre la tierra del patio escribía su nombre, o el de su madre, o “casa”, “paloma”, “hacha”, entre gritos de emoción (“¡Escribo, escribo!”).

Ambiente preparado en miniatura
Ambiente preparado en miniatura

Aunque he visitado la Casa en verano, y permanecía cerrada, me he asomado por la ventana, he pululado por el patio y el jardín, todavía rodeado de casas con ropa tendida en las ventanas y macetas y bicicletas, y me he disfrutado imaginando todos los pasos de esta Explosión de la Escritura y lo que debió suponer para aquellos niños.

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Para mi es uno de los actos más sonoros de liderazgo en educación: dedicarse a lo importante, no a lo urgente, para conseguir unos resultados espectaculares. Observar cuáles son las verdaderas tendencias de los niños, para dejarlas fluir, y descubrir que es cierto que todos llevamos un maestro interior, ya desde el vientre materno, que nos dirige a cubrir nuestras necesidades, y que si nadie interfiriese intentando imponer nada, todo adquiriría una dimensión de sentido. Y por último demostrar que el respeto tiene sentido, a cualquier edad y en cualquier situación.

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Después de la visita a Via dei Marsi me pasé también por la Opera Nazionale e incluso me hice fotos delante del Ministerio de Educación, pero esto ya más de gamberreo que otra cosa.

El buzón de correos para practicar la escritura en el aula

Cuando se produce la explosión de la escritura es necesario tener actividades en el aula que motiven la composición para practicarla. Esto nos va a pillar al principio de la Primaria. Si hay niños que a final de Casa de Niños ya saben escribir, pueden venir a usar el buzón del Taller.

Para esta actividad vamos a necesitar un buzón de correos que estará en un sitio fijo en el aula. Podemos presentarlo a principio de curso, explicar su funcionamiento y empezar a usarlo por ejemplo para enviar las invitaciones para la Gran Lección de la Historia del Dios sin Manos.

Puede ser una caja de zapatos pequeña, reciclada y decorada de forma personal por los alumnos, o si tenemos medios, un buzón realista de tamaño natural, lo más parecido a un buzón de correos convencional. También vamos a necesitar sobres y sellos (pueden ser reales o confeccionarlos en el rincón de arte).

Buzón en el aula
Buzón en el aula

Se les dice a los niños que se puede enviar correo dentro o fuera de la clase. Cuando se envía una carta se escribe el destinatario, y por detrás el remitente. Se explica que la carta se pone dentro del sobre, y en el sobre un sello. Una regla fundamental es la secuencia: cualquier persona que reciba una carta debe responder. También incluye a las maestras, que suelen recibir muchas cartas, y al resto del personal del colegio (cocineros, director,etc.) y más tarde se puede ampliar a las familias de los alumnos y al mundo exterior. Es importante explicar a todos los posibles destinatarios que deben responder a las cartas.

Se explica a los niños que cuando se envían de verdad en la calle, tienen que comprar el sello, que es lo que paga el servicio de transportar la carta a otra parte del país o del mundo. Es una forma solidaria de contribuir con unos gastos variables que les puede llamar la atención.

Tendremos un encargado del buzón (un cartero) cada semana, o si hay mucho interés al principio de cada jornada. Al principio de la misma se abre el buzón y se reparten las cartas, para ello tendrá un saco de reparto.

Si hay niños que no escriben bien todavía, pueden enviar un dibujo con su firma, y pedir a un mayor que le escriba el sobre.

Sobre
Sobre

El objetivo directo de esta actividad es estimular la escritura, aunque también indirectamente se promueve la lectura, claro, sobre todo por parte del cartero. Entre los objetivos indirectos está la comprensión del esquema de la comunicación, reforzar las relaciones en el aula y practicar la gracia y cortesía, ejercitar la identificación de otras personas, entender el concepto de privacidad, experimentar el retorno y la idea de que para recibir primero es necesario dar, motivación para pasar de la palabra a la frase, etc. Hay tantísimos objetivos cumplidos con esta actividad que debería ser obligatoria.

Como ejercicios complementarios se puede estimular la escritura creativa en formas distintas de folios (óvalos, triángulos, flores), adornos, poesía tipográfica, etc. Hacer los sobres, postales, etc, en arte, usar el mismo folio de la carta como sobre. Confeccionar invitaciones para charlas, ejemplos de publicidad, manifiestos, etc.