Archivo de la etiqueta: mente absorbente

Ontogénesis y filogénesis del lenguaje

En La Mente Absorbente, Maria Montessori introduce uno de los conceptos más darwinianos y que mejor se ajustan a la teoría de la evolución: las fases sucesivas del desarrollo embrional se repiten en todos los animales y en el hombre. Es decir, que la evolución de un solo ser desde su concepción a su madurez (ontogénesis) refleja la evolución de su especie desde su aparición hasta el momento presente (filogénesis).

 

Por ejemplo, el volvox se detiene en la fase de la esférula y permanece como una pequeña bola vacía porque su estadio de evolución es muy bajo. En el hombre, el camino que sigue la biología desde el nacimiento, el desarrollo del lenguaje, del caminar, la adquisición de habilidades cognitivas, etc. tiene su correspondencia con los estadios que ha atravesado el hombre desde que comenzó su evolución: primero reptó, se puso a cuatro patas, se irguió para comenzar la bipedestación, comenzó a balbucear, a hablar, a contar, logró el dominio de la mano para utilizar herramientas, socializó… en los mismos momentos en que lo hace un niño.

Silvana Montanaro, en Un Ser Humano, dice: ” La educación que es concebida como una ayuda a la vida debe estar siempre en armonía con nuestro pasado y  mirar hacia el futuro. Nosotros hemos sido insertados en el gigantesco experimento de la vida llamado evolución, que ha durado alrededor de 5000 millones de años. Toda esta historia se reproduce en el desarrollo individual; la ontogénesis recapitula la filogénesis.”

De la misma manera que el concepto funciona con la biología, podemos tener la intuición de trasladarla a la cultura. En la evolución del lenguaje en la historia de la Humanidad se han debido dar todas las etapas de la evolución del lenguaje que podemos observar en el niño. Entonces, conocer la historia de la lengua nos puede servir para predecir y apoyar el desarrollo del lenguaje en un niño.

Breve historia del lenguaje humano

Comunicarse es una de las tendencias humanas y su despegue desde los niveles de comunicación animal debió producirse cuando el hombre comenzó a través de dibujos, pictogramas y pinturas.

Más tarde estos dibujos comenzaron a convertirse en símbolos, que llamamos ideogramas. Los ideogramas pasaron a conceptualizarse como palabras, que se descomponían en letras, surgieron las vocales, se inventó un símbolo para cada sonido, se creó un alfabeto y todo el sistema de lectoescritura tal como lo conocemos hoy. El lenguaje se desarrolló hace cientos de miles de años pero cambia en cada generación. El lenguaje es patrimonio de la inteligencia colectiva.

“I miss the good old days when all we had to worry about was nouns and verbs.”

El lenguaje en el aula Montessori

Desde el nacimiento, el niño absorbe la lengua de su cultura. El lenguaje oral se construye por imitación y los primeros gritos y balbuceos (similares a los de sus antepasados prehistóricos) se convierten en balbuceos, silabeos, sustantivación, descubrimiento de los pronombres, de los verbos que encuadran acciones, del tiempo verbal, etc. El niño habla con soltura y al entrar en el aula de 3 años puede comenzar la consolidación del lenguaje oral y comenzar a explorar las formas escritas del lenguaje.

La lengua es esencial en el proceso de pensamiento. El niño es continuamente escuchado y se le habla mucho en el aula, cuidando por parte del guía el modelado y la entonación, articulación, enunciación, puntuación, normas de cortesía, etc. El niño escucha, como en las tribus ancestrales, cuentos e historias y diferentes usos del lenguaje.

Pero es la mano el instrumento de la inteligencia. Debe desarrollar la fuerza en los juegos motores de la mano, a través de las actividades de vida práctica y del manejo de los resaques metálicos, fortaleciendo y asegurando el éxito cuando llegue el momento.

Comienza a asociar los fonemas y sonidos de la lengua, aislándolos en los juegos de sonidos, para más tarde con las letras de lija y el alfabeto móvil, convertirlos en los símbolos que podrá usar para escribir. Igualmente el hombre que se asomaba al precipicio de la historia, comenzó primero a registrar escritos para poder después leerlos. Lógicamente, la escritura precedió a la lectura en la filogénesis y la norma se cumple para la ontogénesis.

Practicing With A Salt Tray!

"Practicing her sight words with a salt tray! 👆This is one of my very favorite ways to have kids practice their printing, sight words, and spelling words. It's waaaaay more fun than having to use a pencil and paper, fixing mistakes is a breeze {fun even – shake, shake, shake!} so it takes away a lot of the anxiety that comes with potentially making a mistake and the frustration that comes with constantly having to erase, and it's a sensory-filled process, which adds interest and holds kids' attention."For our best love stories, subscribe to our free email newsletter: http://bit.ly/29l733Q#LoveWhatMattersCredit: Mama. Papa. Bubba. Blog

Publicado por Love What Matters en Miércoles, 8 de marzo de 2017

Todo el desarrollo cultural de las lenguas, los juegos del lenguaje, la literatura, el teatro, etc. se produce posteriormente, una vez que el dominio sobre la lengua es total. El desarrollo de la gramática comienza en la casa de niños, pero es a nivel sensorial y oral, la consolidación se produce en Taller, al igual que la sintaxis.

Peor que lo que sucede en las aulas: lo que no sucede

Los motores del aprendizaje, tal como están validando las neurociencias cada día, y ya fue anticipado por la pedagogía científica, son el interés, la emoción, las sensaciones y el movimiento libre. Cosas todas que no suceden en las aulas convencionales. Se pide a los niños que sean objetos inmóviles sin repercusión emocional, y que sigan (¡todos al mismo ritmo!) un currículum rígido y lineal que a menudo se aleja de sus intereses.

Frato Peligros Escuela

Sin embargo, los niños son increíbles: pueden adaptarse a lo que se les pide entrando en el juego de los premios y castigos (sin relación con su aprendizaje real), pueden aguantar la inmovilidad y el silencio, el aburrimiento, la desmotivación y la competencia, el sentirse juzgados continuamente, el no saber a qué atenerse según el adulto que tengan delante… Algunos no logran adaptarse y son marginados en mayor o menor medida por el sistema, mientras otros consiguen amoldarse perfectamente. ¿Cuál es el precio?

Montessori describió los períodos sensibles. Se producen durante toda la vida, y se han conocido también como ventanas de oportunidad. Podemos aprender chino a los 40 años, pero, nunca tan rápido ni tan eficazmente cuando en nuestro cerebro se está construyendo el lenguaje, hasta los 11 años. En la edad en la que el niño adquiere su lengua materna, es una esponja capaz de absorber tantas lenguas distintas como las que escuche a su alrededor, y con la suficiente exposición, sin realizar ningún esfuerzo, inconscientemente, aprenderá.

Existen períodos sensibles para el conteo, para la abstracción temporal, para la manipulación de las cosas pequeñas. Para los movimientos cruzados, para el orden, y para cualquier cosa que intervenga en la construcción de la personalidad de un ser humano.

El ejemplo más visible es el del período sensible de la bipedestación. Se puede obligar a un niño a que intente andar, pero hasta que no esté preparado, no lo hará. Es posible que le causemos algunos “daños colaterales” como que se le tuerzan los pies, que se caiga… A principios del siglo XX se puso de moda colocar a algunos niños unos arneses con una especie de armadura para que anduviesen antes del año (Baby Walker, ideado por un ingeniero suizo). Esto les causó deformidades y múltiples problemas, hasta que varios médicos avispados fueron capaces de ver la relación entre la estimulación temprana y el sufrimiento.

Baby Walker

También se le puede obligar a permanecer quieto cuando está en pleno período sensible preparado para caminar, y entonces el niño no va a esperar a mostrar los “daños colaterales”, sino que se va a resistir con todas sus fuerzas al obstáculo que le impide desarrollar una cualidad que le hace humano y que le va a permitir continuar con las tendencias de exploración, repetición, movimiento, etc. ¿No podría ser que esas rabietas que tiene el niño en la trona, en la cuna, en el cochecito, sean causadas por el impedimento que le colocamos para su desarrollo?

rabieta

El trabajo de los niños es desarrollarse, construirse a sí mismos. Los períodos sensibles se encargan de que sea lo que sea que el ambiente proponga, el niño tienda a adquirir eso que necesita. Los educadores de sus hijos, ¿conocen sus períodos sensibles? ¿Saben al menos de su existencia?

Quizá sea de los que obligan a los niños a repetir las tablas de multiplicar cuando el niño solo quiere hacer rimas, o que insiste en rellenar fichas con series numerales, ignorando el interés del niño por los insectos, los dinosaurios, las estrellas. Hay algunos niños que no paran de contar, contar y contar, todo lo que ven, mientras en clase les insisten en repetir pautas de lectoescritura. Sin preparar su mano, sin escuchar a su interés.

MaestraXXI

Es heroico (y trágico) que los niños consigan prestar atención a cosas que no les interesan, renunciando a aprender lo que de verdad necesitan. ¿Cuál es el coste? Que posiblemente los períodos sensibles se irán para no volver, y el niño se hará un ser sumiso y obediente, suplicando un premio o un castigo por cualquier cosa que haga. Que le costará mucho más aprender lo que necesite, o nunca más tenga la oportunidad o la inquietud de aprenderlo por sí mismo. Le costará mucho más prepararse para la vida.

Lo que no sucede en las aulas convencionales actuales es la preparación para la vida. Todo lo demás que suceda, es una tragedia menor.

 

Imaginación y fantasía en Montessori: el cerebro infantil y la realidad

Nos preguntan a menudo sobre el tema de la imaginación y la fantasía, algunas veces por desinformación o rumores sobre que en Montessori no se promueve el uso de la fantasía (sin añadir que esto es exclusivo del primer plano de desarrollo, hasta los 6 años). Como diría Richard Stallman, es confuso pero no es un error, y como todo en Montessori, existe un propósito con base científica que nos hará reflexionar también sobre si, como padres, estamos siendo rigurosos y coherentes en lo que hacemos. ¿Sabemos cómo funciona el cerebro de los niños? Una vez más nos debemos preguntar si lo que suplimos son sus necesidades o las nuestras, cuando se ha demostrado que los niños prefieren cuentos reales antes de los 5 o 6 años.

En 1919, María Montessori, al hablar ante la Child Study Society  (Sociedad de estudios infantiles) sobre el tema La imaginación de los niños a través de los cuentos de hadas expresó su opinión sobre los cuentos de hadas de forma muy simple: “La imaginación no es parte del problema, porque al contar cuentos de hadas, somos nosotros (los adultos) quienes imaginamos. El niño sólo escucha”.

La posición oficial de AMI (Association Montessori Internationale) sobre la cuestión está resumida en el discurso que la doctora Silvia Dubovoy ofreció en el XXV Congreso Internacional de AMI y que se conoce como “La Realidad: la más poderosa e integral llave al mundo“. Gran parte de este post se debe literalmente a ese genial discurso.

¿Qué es la realidad?

Es difícil definir la realidad y más difícil aún enfrentar las emociones del adulto cuando los montessorianos insistimos en que la televisión, la fantasía, los cuentos de hadas y las fábulas no deberían presentarse al niño antes de los cinco o seis años si queremos ayudarlo a que construya su personalidad en las mejores condiciones posibles.
Desde los filósofos griegos, siempre ha habido cierta preocupación en contarles historias fantásticas o falsas a niños pequeños. Por ejemplo, Platón insistía en que debemos evitar historias que puedan crear “la presencia de falsedad en el alma con respecto a la realidad. El hecho de ser engañado acerca de la veracidad de las cosas y por ende ignorar o estar equivocado y albergar en el alma una falsedad, es algo que nadie podría consentir.” (La República, Libro II). Platón creía que las historias que los niños escuchan en los primeros años de sus vidas tienen una  profunda influencia en ellos.

La realidad es lo que percibimos a través de nuestros sentidos, o lo que nuestro cerebro interpreta que es real de lo que capta a través de nuestras percepciones sensoriales.

Los sentidos ayudan a crear patrones que son enviados a la corteza, y son procesados por el mismo algoritmo cortical para crear un modelo del mundo. Por medio de estos patrones la corteza construye un modelo del mundo que se asemeja a lo real y luego, increíblemente, lo guarda en su memoria. [Hawkins, Jeff. On Intelligence. New York: Henry Holt, 2004.]

¿Cómo influye la realidad en el cerebro?

Nuestras experiencias no nos conectan simplemente con el mundo exterior; nos constituyen y son el mundo para nosotros; nos hacen parte del mismo. En La Mente Absorbente, María Montessori nos dice que las experiencias del medio forman el tejido mental durante el período embrionario de la psiquis. La absorción es una especie de química; las impresiones no entran en la mente simplemente, sino que la conforman. El sistema nervioso central, que consiste en el cerebro y la médula espinal, funciona en dos ámbitos: el mundo interno (lo que Montessori llamaría las potencialidades en la mente) y el mundo externo. La neurociencia actual valida constantemente estos supuestos, llegando a afirmar que nuestras percepciones modifican físicamente la estructura de nuestro cerebro.

Montessori llamó a este fenómeno adaptación y vio que era posible por la mente absorbente y los periodos sensibles. Sabemos que los niños, en ambientes apropiados y alimentados correctamente, son capaces de aprender aparentemente casi sin esfuerzo cualquiera de los miles de idiomas que se hablan – y ciertamente más de uno. Pueden aprender el lenguaje de señas, lenguaje escrito, lenguaje matemático, lenguaje musical, lenguaje de computación, y
especialmente el lenguaje corporal cuando leen los gestos y actitudes inconscientes de sus padres. También sabemos que todas las impresiones son absorbidas por la mente del niño para su propia construcción, y que por falta de conocimiento por parte de los adultos (especialmente los padres), muchas veces la mente joven es alimentada con imágenes equivocadas, con las actitudes equivocadas, creando así un obstáculo en su desarrollo normal.

Una educación basada en la realidad prepara al niño para percibir su entorno de manera precisa y exacta. Es esencial recalcar la importancia de la realidad como base de la educación. Una vez que el niño haya podido percibir la realidad, no tendrá problema en establecer las diferencias entre lo real y lo irreal.


Después de haber visto una tetera real y haber podido utilizarla, por ejemplo, no creerá en una tetera que hable. Después de haber manipulado directamente y de tener un buen entendimiento de los diferentes animales, el niño sabrá que el lobo no se comió a la abuela
de Caperucita Roja.  Cuando haya madurado lo suficiente, puede tener y disfrutar una selección de cuentos de hadas – que son, después de todo, un estilo literario que puede ser muy creativo – o puede ver programas por televisión sin dañar su cerebro.

Sí, es posible que haya buenos programas en la televisión y grandes cuentos de hadas o historias fantásticas con hermosas ilustraciones y gran calidad de papel, pero pueden ser introducidas después de que el niño haya tenido un buen contacto con la realidad, que generalmente es después de los 5 años, cuando la corteza cerebral está madura y pueden hacer distinciones entre situaciones reales e irreales. Es como si pensásemos que las películas de Bruce Lee son buenísimas, y se las pusiésemos a los niños sin pensar si esto es bueno para su desarrollo o no.

Montessori escribió en El Método Avanzado Montessori:

¿Cómo puede desarrollarse la imaginación de los niños a través de lo que es, contrariamente, el fruto de nuestra imaginación? Somos nosotros los que imaginamos, no ellos; ellos creen, no imaginan.
La credulidad es, ciertamente, una característica de una mente inmadura, la que carece de experiencia y conocimiento de la realidad y está todavía desprovista de esa inteligencia que distingue lo  verdadero de lo falso, lo bello de lo feo y lo posible de lo imposible. ¿Es entonces la credulidad lo que deseamos desarrollar en nuestros niños simplemente porque ellos demuestran ser crédulos a una edad cuando son naturalmente ignorantes e inmaduros? … Hablamos de credulidad como una señal de ser inculto. (200)

Cuando el niño ya no cree en cuentos de hadas, sabemos que está madurando. Ha superado su estado infantil a pesar de que los adultos quieran mantenerlo en la ignorancia y la ilusión. Muchos adultos resienten este estado como señal de que el niño “ha perdido su inocencia”. Lo que le ha pasado es que ha ganado conocimiento y ha triunfado sobre la ignorancia y la credulidad.

Los adultos que no confían en el niño, insisten en moralizarlos con cuentos acerca de valores que no necesitan serles recordados. Sólo necesitan estar en un entorno real con un adulto bien preparado para poder manifestar su verdadera naturaleza. Los niños se interesan por
los valores morales en el segundo plano de desarrollo, de seis a doce años, después de que la mente haya madurado con muchas experiencias reales. Este es el momento de las fábulas, cuentos con moraleja y cuentos de hadas.

El niño es un ser espiritual y no necesita que le recuerden las virtudes antes de los seis años. Ha demostrado tener la mayor capacidad de amor, confianza, compasión, generosidad y autenticidad cuando se encuentra en un ambiente preparado y puede actuar de manera independiente y libre.

¿Qué es la imaginación?

La imaginación – en contraposición con la fantasía – es lo que queremos que experimente el niño. Es la mismísima base de la mente, el proceso por el cual todas las impresiones tomadas del mundo exterior se ubican en el nivel de abstracción. Es una tendencia humana que, junto con las tendencias de observación, trabajo, manipulación, exactitud y otras, ha hecho posible el trabajo del hombre sobre su medio ambiente para construir las civilizaciones. La
imaginación, para Montessori, es el poder de la mente a aventurarse más allá de lo que es visible o lo que es concreto.

“Todos los hombres deberían aceptar la influencia del método científico” y buscar la verdad (El Método Avanzado Montessori 188). El método científico, señala, ha dilucidado los misterios de civilizaciones pasadas. El niño es un científico que observa intensamente para convertirse en un ser humano perfecto. “Todo niño” escribe Montessori, “debería poder experimentar de primera mano, observar y ponerse en contacto con la realidad. Entonces, los vuelos de la imaginación comenzarán desde un plano más elevado” y producirán los instrumentos necesarios para construir una humanidad mejor. Es a través de la imaginación que “la inteligencia será dirigida hacia sus canales naturales de creación.” (188-189)

Richard Feynman describe cómo se convirtió en científico mediante las enseñanzas de su padre:

Teníamos la Enciclopedia Británica en casa y aún cuando era muy chico, mi padre solía sentarme en su regazo y leerme…. leíamos, digamos, acerca de dinosaurios y podían aparecer brontosauros o algo así, o el tiranosaurio, y podría decir algo así como, “Este animal mide 8 metros de altura y la cabeza mide 2 metros de ancho”, ves, y entonces él interrumpía la lectura y decía: “veamos qué significa esto…” Todo lo que leíamos se traducía lo mejor posible en algo real y entonces yo aprendí a hacer eso – todo lo que leo trato de descifrarlo para descubrir qué significa realmente y qué trata de transmitir…
era muy excitante e interesante pensar que había animales de tal magnitud.

No necesitamos darle al niño caballos, aviones y coches reales para satisfacer sus deseos, pero podemos darle algo con que trabajar tal como objetos reales de su casa o del ambiente preparado. ¿Qué hay más mágico que un brote saliendo de una semilla? Cuando  comienza a importarle su propio cuidado y el de su ambiente es cuando obtiene una satisfacción diferente que abre sus actividades creativas internas.
Es viviendo entre sus propias posesiones reales y adquiriendo independencia, orden y un buen sentimiento acerca de sí mismo lo que hace que el niño desee cosas reales, no cosas que son meras ilusiones. No es lo mismo jugar a que estás cocinando en una cocina de juguete con comidas de juguete que cocinar comidas reales que vas a comer; esta última situación te hace sentir capaz de alimentarte a ti mismo sin la ayuda inmediata de otra persona.

Imaginación y Fantasía – Montessori Canarias

Montessori y las Teorías X e Y

 Douglas McGregor, una de las figuras más influyentes de la gestión de recursos humanos, formuló en su obra El lado humano de las organizaciones (1960) dos teorías de administración (teoría X y teoría Y) que tienen implicaciones significativas sobre la manera como se maneja la organización y cómo responden los miembros de la misma a los estilos. De forma esquemática:

  • Teoría X: A los seres humanos  por término medio no les gusta trabajar y corresponde a la Dirección motivarlos o forzarlos a ello.

  • Teoría Y: El trabajo es natural y agradable para el ser humano, especialmente si puede usar sus talentos, como la imaginación y la creatividad en él.

Trasladado al ámbito educativo, cada una de esas teorías se constituyen en la creencia personal del profesor sobre la naturaleza humana, en especial la infantil. El partidario de la teoría X gestionará por medio de amenazas, promesas, premios y castigos. Por el contrario, el partidario de la teoría Y esperará que el niño trabaje de forma espontánea, alegre y usando sus capacidades.

Ambiente de trabajo infantil
Ambiente de trabajo infantil

El enfoque suavizado de la administración empresarial de la teoría Y puede verse corroborado en el ámbito pedagógico, en el funcionamiento de un ambiente preparado como el de Casa dei Bambini, en la observación de los niños pequeños, que desde bebés intentan hacer las cosas por sí mismos, incluso contra los adultos que no los dejan. La teoría Y se ve reflejada en las siguientes citas de María Montessori, de unos 60 años antes:

“Toda la vida del niño es un proceso hacia la perfección, hacia una mayor plenitud. Basta esta observación para deducir que el niño puede encontrar alegría en el cumplimiento de una función de desarrollo y perfección. El tipo de vida del niño es una vida en la que el trabajo, el cumplimiento del propio deber, producen alegría y felicidad, mientras que para el adulto el trabajo generalmente representa una función más bien penosa. [La mente absorbente del niño, capítulo Una nueva orientación].

Un poco antes, en el capítulo de ese mismo libro dedicado a La Educación para la vida, traslada la idea marxista del obrero al campo del niño, afirmando que “el niño es un obrero y la finalidad de su trabajo es producir al hombre“. El trabajo del niño entonces, es un trabajo de autoperfeccionamiento para construir al hombre, no es un trabajo productivo en sí. Por tanto, la recompensa es interna, y no externa. La fuerza vital que guía de forma activa al niño hacia su propia evolución, llamada por Percy Nunn HORME, podría dejar su huella en el adulto desarrollado que disfruta de su capacidad para crecer, que la cultiva y utiliza para su propio bien y también para el bien de la organización a la que sirva. Entonces, el adulto construido con éxito por el niño, conserva el amor por el trabajo al que le debe la existencia.

X, Y, Cromosomas
X, Y, Cromosomas

La teoría Y nos dice que las personas practicarán la autodirección y el control de sí mismas en vista de los objetivos que acepten, y la principal razón por la que un adulto acepta unos objetivos es por autorrealización. La libertad para usar el ingenio y la creatividad propias para la consecución de unos fines aleja la evitación de la responsabilidad, la falta de ambición y la importancia concedida a la seguridad, que según la teoría montessoriana, no son inherentes a la naturaleza humana. Serían producto de las (malas) experiencias vividas a lo largo del desarrollo,  en realidad, las experiencias cuando hemos sido dirigidos desde los presupuestos de la teoría X.

Entrarían dentro de la teoría X aplicada al sistema educativo: el sistema de evaluación y calificaciones, el microcontrol de las tareas (por ejemplo, los deberes), los horarios fijos y el encuadre del conocimiento en asignaturas predefinidas. Todos los mecanismos, en fin, que presuponen que los niños son pasivos y se resisten a los fines educativos, carecen de iniciativa y se oponen al cambio, y por tanto, deben ser persuadidos,  recompensados o castigados, según el caso.

La horripilante conclusión es que los adultos a los que de verdad no les gusta el trabajo, no es que nacieran cansados, es que son productos incompletos o fallidos de un niño que no logró terminar su trabajo, debido a los obstáculos que la educación oficial, basada en la teoría X mcgregoriana, le ha presentado.

La educación para la vida

Es el título del segundo capítulo de La Mente Absorbente de María Montessori. Aparte de algunas geniales comparaciones y metáforas como suele regalarnos, menciona a Gandhi y su idea de convertir la “defensa de la vida” en el centro de la educación. También cita  a Claparede, el neurólogo y pedagogo suizo defensor de la educación activa y funcional. Habla de la educación obligatoria y del papel que debe desempeñar el Estado en la misma. Y hace un paralelismo entre la figura marxista del obrero y el niño constructor del hombre, muy gracioso ya que atribuye a los padres el papel de proveedor de los medios de producción; y en este contexto argumentativo termina predicando la revolución educativa, que será la última que atravesará la Humanidad.

En el primer capítulo del libro, llamado “El niño en la reconstrucción del mundo“, la Dra. Montessori nos demuestra, a modo de introducción, la importancia de la educación en los primeros años de vida, como forma de evitar los males y guerras que sacudían a la convulsa Europa de principios del XIX. Habla del maestro vigilante que la naturaleza pone en el interior del niño y lo preserva de la inteligencia humana para que ésta no pueda contaminar su personalidad mientras se forma de acuerdo a un programa preciso. Y también habla del Hombre Nuevo, como desarrollo del espíritu humano.

Dña. Maria Montessori
Dña. Maria Montessori

Pero entra más en materia en este segundo capítulo, del que destaco dos párrafos en especial, aunque de todos se puede sacar un mayor jugo.

– Actualmente,  la  educación,  tal como se  concibe,  prescinde  de  la  vida  biológica  y  so­cial a la vez. Todos  los  que  entran  en  el  mundo  de  la  edu­cación quedan aislados  de  la  sociedad.  Los  estudiantes  de­ben seguir las normas preestablecidas del  instituto  del  que
son alumnos  y deben  adaptarse  a  los  programas  recomen­dados  por  el  ministerio  de  educación  nacional.  Incluso  en  el  pasado  más  próximo,  las  condi­ciones  sociales  y físicas  de  los  estudiantes  no  se  tenían  en cuenta como  hecho  que  pudiera  interesar  lo  más  mínimo a  la  escuela  en  sí.  Así,  si el  estudiante  se  hallaba desnutrido, si  tenía  defectos  de  la vista  o  el  oído  que  disminuían  sus posibilidades de  aprendizaje,  todo  ello  era  clasificado  sin más
con  calificaciones  inferiores.  Más  adelante  se  conside­raron los defectos  físicos.  pero  sólo  desde  el  punto  de  vista
de  la higiene corporal,  mientras  que,  aún  hoy,  nadie  consi­dera  que  la  mente  del  estudiante  puede  hallarse  amenazada
y sufrir daños  a  causa  de  métodos  educativos  defectuosos e inadecuados.

En este caso no se pronuncia sobre si es la biología y la sociedad la que debe acercarse a la educación o al contrario. Supongo que los que deciden educar en casa, lo entienden de esta última forma. Pero, ¿por qué no se puede desarrollar un ambiente basado en la biología y cercano al de la sociedad dentro del colegio? ¿Hay que hacer homeschooling en el aula (con los maestros actuando como padres), o es posible otro modelo?

Supuestamente la diversidad es la que hoy intenta corregir estas desigualdades sociales o físicas de las que habla Montessori, ya sean necesidades especiales de tipo mental, discapacidades físicas, e incluso últimamente vemos iniciativas para desventajas de tipo social, aunque se financien de forma alternativa (como las becas comedor). Pero en realidad, la diversidad así planteada lo que hace es intentar eliminar la diferencia, para hacer llegar a todos al mismo “programa recomendado”. No promueve un programa específico para cada individuo, no le permite expresar la diferencia de forma desinhibida, no indaga en los aspectos positivos de la diversidad. Es decir, no es la diversidad enriquecedora de la vida real, sino la diversidad de la desviación con respecto a la norma ideal educativa.

– Por ello se fragmenta el cuidado de la personalidad humana: por un lado, la familia, que no forma parte de la escuela, sino de la sociedad, pero que vive aislada y descuidad o ignorada; por otro lado, la escuela, que también se halla apartada de la sociedad, y luego la universidad. No existe una concepción única, un esfuerzo social por la vida, sino fragmentos que se ignoran mutuamente.

La construcción social del conocimiento, por las interacciones entre los propios alumnos y con el medio, guiados por el maestro, debería poder imbricarse ensamblarse de alguna manera con la biología, permitiendo participar del programa de desarrollo individual.

Por ejemplo, en el modelo antiguo que describe Montessori, un alumno sordo (de nacimiento) habría suspendido en una asignatura de música, puesto que, efectivamente, no podría apreciarla ni estudiarla. Si le estuvieran preparando para la vida, no importaría que no lograra el mismo nivel de comprensión musical que sus compañeros, sino que su educación se basaría en aprender la lengua de signos, en las normas especiales de educación vial para sordos, en leer los labios y hacerse comprender por sus compañeros. Quizá en dejarle desarrollar alguna sensibilidad especial por otros sentidos como el gusto (cocina), el tacto (escultura) o la vista (pintura). ¿Qué clase de colectivismo insensato le hace cursar música y le suspende?

En asignaturas del catapúm se propusieron varias asignaturas que son las que deben preparar para la vida, impartidas a ser posible de forma flexible en el horario y en el calendario.

La Mente Absorbente

La mente absorbente es una imagen que Montessori usaba para describir la forma de aprendizaje de los niños hasta 6 años. La intensa actividad mental del niño absorbe o integra todo lo que está a su alrededor para poder crear por sí mismo.

Mente absorbente
Mente absorbente

La mente absorbente se divide en dos fases:

Del nacimiento a los 3 años: El período de absorbencia inconsciente, también llamada de creación inconsciente.

La primera etapa de esta fase es la que Montessori llamó el embrión espiritual. e forma simétrica a los 9 meses que el embrión físico está dentro del útero, se refiere al período hasta los 9 meses de edad, en la que el niño comienza a desplazarse. El bebé es particularmente sensible a su entorno: los sonidos y el lenguaje, la temperatura, las costumbres, los olores, lo que ve: es el período en el que se convierte en un miembro de su cultura.

Hasta los 3 años el niño absorbe todo lo que el entorno le ofrece, sin pensar en ello, sin evitarlo, de forma rápida y sencilla. En este período el entorno manda sobre el niño, y no prestan demasiada atención a los adultos (ni a otros niños).

El niño se enfoca durante estos tres años en hacerse independiente del adulto.  Aprende a caminar, a comer por sí solo, a vestirse, a ir al baño, y sobre todo aprende a hablar. Su tarea prioritaria es adquirir lo que necesita para vivir.

De 3 a 6 años: El período consciente de la mente absorbente, también llamado del trabajo consciente.

Durante este periodo, el niño adquiere la memoria y el razonamiento. Puede concentrarse durante períodos de tiempo más largos. Busca ampliar sus conocimientos sobre las cosas. Aprende rápidamente y de forma sencilla como en la fase anterior, pero los adultos tienen mayor influencia sobre él.

El niño en esta etapa se enfoca en obtener libertad, sobre todo libertad para hacer cosas. Su razonamiento y lenguaje se vuelven más complejos, al igual que sus movimientos, adquiriendo las destrezas motoras amplias y la motricidad fina. Se interesa por las habilidades sociales.

Su tarea prioritaria en esta fase es perfeccionar los conocimientos adquiridos en la anterior.

concentrado
concentrado

Aplicando estas fases a la educación financiera, deberíamos facilitar el entorno del niño hasta los 3 años para que sus percepciones con respecto al dinero, a la negociación, a la solidaridad y generosidad, al orden y establecimiento de objetivos, etc. sean absorbidas de forma automática, según su modo “default” de aprendizaje. En resumen hay que ser un buen ejemplo.

A partir de los 3 años, época del trabajo consciente, podremos aprovechar su tendencia a estudiar las habilidades sociales y a la libertad para trabajar el espíritu emprendedor, diferenciar deseos y necesidades, presupuestar y en general profundizar en todo lo que habrán visto previamente porque se lo hemos incorporado al entorno.